Isabel de Alicante

Mi vida había sido un caos, mi infancia, mi adolescencia, mis 20, mis 30. Muchas veces le decía a un Dios, que para qué había nacido, todo era sufrimiento. Rabia, mucha rabia, odio, cambio de carácter, igual estaba arriba, que estaba abajo, tristeza, soledad.

Sé, por experiencia, que existen otras energías, ya que yo siempre he percibido cosas no visibles, y he llegado a escuchar voces. Cosa, que me llevaba loca.

Siempre le hablaba a mi “Dios” y le decía que quería paz, tranquilidad, ser normal que me ayudara a cambiar. Ya que no solamente me afectaba a mí, sino, a todo mi entorno.

Un día, conocí a la mama de un amiguito de mi hijo mayor, y nos hicimos buenas amigas, con el tiempo, le conté lo que me pasaba, y que quería cambiar y no podía. Había algo en mí, que no me dejaba ser yo. Entonces, ella, me hablo de un Chamán, que le había ayudado mucho con un familiar suyo. Con el tiempo, vi que necesitaba tener una cita con él, estaba desesperada.

En mi primera entrevista con Waco, casi no lo deje hablar, yo era un manojo de nervios y desesperación, por causas ajenas no me pudo tratar ese día, pero al hablar con él, me fui más tranquila, porque no estaba loca. Entendí muchas cosas que me estaban pasando. A los pocos días volvimos a quedar, y me hizo una Limpieza, más bien dicho, una graaaan Limpieza, llevaba muchas energías pegadas a mí, por eso los cambios de carácter, todos intentaban dominarme, sus dolores, había días que no podía ni moverme, yo los llamaba mis demonios.

Waco, me explico, que tengo mucha luz, y las energías o espíritus que no han pasado a la luz, vagabundean por este mundo, y cuando ven un ser de luz, es como un faro para los barcos, intentan “resucitar”, entran en ese cuerpo, sin pedir permiso.

Si uno no sabe protegerse, lo pueden volver loco. Tienes cambios de carácter que no sabes de donde vienen, enfermedades que salen de la nada, rabia, odio. Todo lo que esa energía lleva consigo, te la transmite.

Cuando Waco me dijo mi Animal de Poder, fue una energía muy poderosa la que sentí, conmigo la llevo y su trabajo hace.Una gran transformación…Un gran empoderamiento.

En cuanto a las partes del Alma también las recupere y me vino muy bien. He experimentado cambios importantes en mi vida, la veo diferente, desde otra perspectiva.. Waco y Xabel, han estado a mi lado, orientándome en esta nueva etapa de mi vida, a los que estoy más que agradecida. Puedo reír, ver lo bonito que es un día de sol, como uno de lluvia y viento.Tengo paz.

Ahora cuando tengo un dolor, enfermedad o carácter “extraño”, los llamo. Como digo yo, mis dolores no son míos. La vida te pone pruebas, unas veces las ves venir, y otras no. Y como dice mi gran amigo Waco, HAY QUE VIBRAR ALTO.

Un abrazo de oso.

Isabel